Indiscutiblemente, el profesor que tiene la honorable misión y responsabilidad de "educar" debe retribuir resultados favorables a aquellos que le confiaron esa noble labor de enseñar. Por tanto, no debe bastarle el hecho de contar con una pizarra y un salón de cuatro paredes. Su función debe estar encaminada a introducir tecnologías en sus procesos educativos, tecnologías que, una vez más insisto, deberá usar con medida, oportuna y responsablemente.